La murga de El Carrizal llena el Centro Cultural Federico García Lorca en sus dos pases con una puesta en escena cargada de emoción, crítica y humor
Un auténtico acto de presentación celestial fue el vivido el pasado domingo, 25 de enero, de la mano de la ACR Murga Los Legañosos que, bajo la alegoría «Los que tocaron el cielo», conquistó al público con dos pases completos en el Centro Cultural Federico García Lorca. Ataviados como ángeles de la guarda, disfraz diseñado por Antonio Ceballos y Dito Martín y confeccionado por Modas Garbor, los componentes del colectivo ofrecieron un espectáculo cargado de ingenio, letras afiladas, emoción y una cuidada puesta en escena que elevó a quienes asistieron a las nubes del Carnaval.
Ambos pases colgaron el cartel de completo, contando además con la participación especial de componentes de la Chirigota del Canijo, que aportaron una presentación dinámica y divertida, entre pasodobles, cuplés y bromas, enriqueciendo aún más la velada. El primer pase contó con la participación de la murga infantil Los Legañositos, a quienes se felicitó públicamente por su reciente triunfo en el concurso del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, mientras que el segundo pase tuvo como colectivo invitado a la murga Las Legañosas.
La murga de El Carrizal arrancó volando alto desde el primer momento, logrando levantar al público de sus asientos con el tema de presentación, para después ofrecer un repertorio «preparado con cariño e ilusión durante más de 9 meses», según expresaba el director del colectivo, David Zurita, quien quiso poner en valor además la labor creativa de los letristas Adrián Ramírez e Isidro García.
El espectáculo se abrió con el tema «Un ángel en la ciudad del pecado» en el que, jugando con la alegoría del disfraz, expresaban cómo bajaban del cielo «a custodiar y, lo que molesta, solucionar» así como a proteger a las personas presentes «de envidiosos, chismosos y celosos». A través del humor y la crítica, se abordaron cuestiones sociales como el precio de los libros escolares o de los alquileres, que están por las nubes, la importancia de la donación, la defensa de la diversidad, con el simbolismo del arcoíris como alegato inclusivo, o una lista de deseos pedidos a San Pedro. El tema culminó con uno de los momentos más emotivos de la noche, al rendir homenaje a personas queridas ya fallecidas, evocando el deseo de poder «bajarlas del cielo» para compartir un ratito más con ellas.
El segundo tema, denominado «Este sí que es el mejor físico del carnaval», llevó al escenario a Los Legañosos caracterizados como científicos, para hablar de leyes «en estado grave», de personas que suman y de otras que restan, y para reflexionar, desde la ironía, sobre qué hace grande a una murga. A través de la llamada ley de transición de la cantidad a la calidad, se defendió que no hace falta un gran número de componentes, sino «una letra bien cantada, buena voz, ironía, humor y cantar con el alma y el corazón». También hubo espacio para la Teoría de la Jubilación, un canto a la importancia de la educación y, como broche final, la revelación de la fórmula sagrada para ser feliz: el Carnaval.
El repertorio se cerró con «La última carroza», un tema que relató cómo un camión de la basura terminó convertido en carroza carnavalera, utilizando la alegoría de la basura para hacer un repaso crítico a situaciones y actitudes que, simbólicamente, es necesario limpiar.
El acto incluyó la entrega de presentes a entidades, personas y empresas colaboradoras, entre ellas el Ayuntamiento de Ingenio, recogido por la alcaldesa Vanesa Martín, así como con un sorteo y un emotivo apartado de agradecimientos, cerrando una noche que confirmó, una vez más, que Los Legañosos siguen tocando el cielo del Carnaval.












































