El trabajo reúne los testimonios de mujeres de Ingenio e Icod el Alto para preservar la memoria de quienes desempeñaron un papel esencial en la historia de ambos pueblos

«Fue liberador. Había tantas cosas que contar… necesitaba decirlas». Con estas palabras resumía una de las protagonistas la emoción vivida tras participar en el documental «Mujeres en la cultura cochinera de ayer, en la memoria de un pueblo de hoy», proyectado el pasado viernes, 26 de junio, en el Salón de Plenos de las Casas Consistoriales de Ingenio.

La producción, impulsada por la Mesa Cochinera con el apoyo del Cabildo de Tenerife y Tenerife Rural, y realizada con la participación de la Asociación Cultural Los Cochineros de Icod el Alto, nace con un objetivo claro: rescatar y difundir la historia de la cultura cochinera desde una perspectiva pocas veces contada, la de las mujeres que vivieron esta realidad en primera persona, concretamente a través de los testimonios de mujeres de Icod el Alto, en Los Realejos, y de Ingenio.

El acto contó con la presencia de la alcaldesa de Ingenio, Vanesa Martín; la concejala de Desarrollo Etnográfico y Patrimonio Cultural, Catalina Sánchez; la presidenta de la Asociación Los Cochineros de Icod el Alto, Rosa Llanos; el representante del grupo Los Cochineros de Ingenio, Juan Díaz; así como de varias de las mujeres protagonistas del documental: Josefa Díaz Santana, María Jesús Rivero y Antonia Peña.

La alcaldesa destacó el valor de recoger y conservar las vivencias de quienes protagonizaron esta parte de la historia desde el ámbito familiar. Señaló que escuchar directamente los recuerdos de estas mujeres supone un testimonio único que permitirá mantener vivo su legado.

Por su parte, Rosa Llanos explicó que el documental rinde homenaje a madres, esposas, hijas y sobrinas de cochineros, mujeres que permanecían al frente de los hogares mientras los vendedores recorrían la isla comercializando el ganado. «Son ellas las protagonistas de su propia historia, personas valientes», señaló, destacando el esfuerzo, la fortaleza y la capacidad de sacrificio de quienes sostuvieron a sus familias y afrontaron en solitario las responsabilidades del hogar, las tierras y los animales durante las largas ausencias de los cochineros. «Ellas caminaron para que hoy podamos correr, dándonos una lección de vida», añadió. Llanos, además de agradecer la acogida de la Villa de Ingenio y la colaboración prestada, anunció que el trabajo de recuperación de testimonios continuará con un tercer documental sobre «el hogar fuera del hogar», centrado en dónde se quedaban los cochineros durante sus recorridos por la isla. Para ello hizo un llamamiento a la ciudadanía para que aporte testimonios o recuerdos que permitan reconstruir esta nueva parte de la historia.

La concejala Catalina Sánchez puso en valor la colaboración entre ambos municipios y explicó que la producción ha sido posible gracias a una subvención obtenida por la asociación de Icod el Alto, que quiso compartir el proyecto con Ingenio para rescatar conjuntamente una tradición que forma parte del patrimonio común de ambos pueblos.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada llegó con las intervenciones de las propias protagonistas. Josefa Díaz quiso resaltar que «hambre, no pasé, pero desconsuelo de muchas cosas sí».

Para Antonia Peña (Nona) participar en este trabajo le supuso «volver hacia atrás y recordar tantas cosas, porque ya hoy no se trabaja; antes sí,» dijo. Rememoró cómo, con apenas 12 o 13 años, su madre la enviaba a acompañar a una de sus tías mientras su tío permanecía hasta una semana recorriendo distintos municipios para vender cochinos. Recordó la preocupación constante por su regreso y cómo, al volver, contaban cuidadosamente el dinero de las ventas, separando primero la parte correspondiente a las personas propietarias del ganado y dejando para el vendedor únicamente el fruto de su trabajo.

María Jesús Rivero confesó que formar parte del documental había supuesto una auténtica liberación emocional. Explicó que, al encontrarse frente a la cámara, afloraron recuerdos que llevaba años guardando y que sintió la necesidad de compartir. «Había tantas cosas que contar… necesitaba decirlas», expresó.

Finalmente, el representante del grupo Los Cochineros de Ingenio, Juan Díaz, agradeció la estrecha colaboración mantenida con la asociación de Icod el Alto y destacó el enriquecimiento mutuo que ha supuesto este proyecto. Asimismo, felicitó a las mujeres participantes por contribuir a preservar un legado que permitirá a las nuevas generaciones conocer no solo el oficio de los cochineros, sino también el esfuerzo y el sacrificio que hicieron posible mantener viva esta tradición.

Tras la proyección, afloraron entre las protagonistas recuerdos y anécdotas, evocando largas rutas que realizaban, a veces incluso a pie si el burro no quería ayudar, las noches que pasaban durmiendo en alpendres, cuevas o incluso al aire libre cuando no encontraban alojamiento, así como la solidaridad de muchas familias que les ofrecían comida y un lugar donde descansar antes de continuar su camino.

La jornada concluyó con una actuación del grupo Los Cochineros de Ingenio, cerrando con música este acto cargado de emoción, reconocimiento y compromiso con la conservación de la memoria colectiva de dos pueblos unidos por una misma historia.

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